Arbúcies, un experimento en evolución sobre nuevas formas de radicalismo para el siglo XXI

Arbucies
Autor: Alexander R. Hufford

El esfuerzo de FairCoop por mejorar la red de los movimientos cooperativos bajo el signo de la economía solidaria traspasando regiones y fronteras, y de una de sus herramientas más conocidas, la moneda digital FairCoin, han conseguido un importante objetivo con la aceptación del FairCoin como medio de pago de varios servicios municipales en Arbúcies, en Cataluña.  En general, entender este importante logro significa reconocer los profundos cambios en la estructura de la sociedad y la aparición de nuevas tecnologías en el siglo XXI, en lugar de rechazarlas o quedarse enredados en las abstracciones ideológicas de siempre, a partir de modelos de luchas del pasado.

Por lo tanto, aparte de señalar este evento histórico --se trata de una de los primeros municipios que aceptan moneda digital y posiblemente la primera en aceptarla basándose en sus aspectos de justicia social y ecológicos-- intentaremos enfrentar los aspectos más teóricos de este evento y las implicaciones que tiene en la organización de este siglo. En este sentido se explicará la importancia de Arbúcies como experimento práctico y como ejemplo teórico que puede ser usado para mostrar las nuevas tendencias de lucha en el contexto actual de Europa.

Después de todo, dada la novedad de esta evolución que cambia drásticamente el pensamiento radical tradicional, es importante y valioso aprovecharla para entablar una discusión política honesta y clara que justifique las distintas estrategias.

De esta forma las posiciones se aclararán, y los movimientos radicales en su conjunto saldrán reforzados del debate racional generado y de la promoción de una saludable cultura política. Por consiguiente nos podríamos preguntar si el hecho de tener el FairCoin reconocido por un gobierno, aunque se trate de una pequeña localidad, no compromete las ideas radicales. Más bien al contrario, no se trata de abandonar los ideales, sino de hacerlos reales. Esto conlleva el hecho que tener clara la necesidad de hacer distinciones políticas entre rogar desde una posición de debilidad promoviendo modelos tradicionales de organización política, y ser reconocidos a partir de una posición de fuerza, surgida a raíz de una organización profundamente de base. El éxito de FairCoin, construido desde abajo y con un claro enfoque horizontal, y aceptado en el contexto de una pequeña localidad, es sin lugar a duda, interesante. En otras palabras, la fuerza económica y las ideas innovadoras del movimiento radical están ejerciendo objetivamente una evidente fuerza de atracción. La aceptación por parte de un gobierno municipal está bien lejos de ser un punto de llegada, en cuanto aún estamos concentrando nuestra atención principalmente en la creación de estructuras cooperativas y expandiendo circuitos de comercio dentro de la economía solidaria. 

En el momento actual, tomando Europa como ejemplo, la tendencia política es que el monopolio del estado central (y, a través de él, del banco Central Europeo) en el control de la moneda ha sido desafiado y fragmentado, debido en ambos casos a la desconfianza en las élites, su incompetencia y mala gestión y el avance tecnológico del Blockchain. Así pues, tenemos por nuestra parte la respuesta desde abajo del Faircoin -que resuelve esta necesidad centrándose en el trabajo de base, cimentando su fuerza en colectivos e individuos, y luego está la respuesta de la política tradicional, que se centra en la burocracia y contextos electorales. Por tanto los resultados prácticos de estas dos formas distintas de lucha necesitan ser comparados. Faircoin continuará en su camino y está ahora mismo demostrando ser real y poseer un valor, reconocido por una pequeña parte de las estructuras tradicionales. Mientras que por el camino tradicional, centrado en grandes ciudades y estados naciones, no considera su implementación y aunque lo hiciera, estaria de todas maneras sujeto a una posible cancelación si las elecciones se perdieran.

Finalmente, encontramos en este ejemplo una crítica práctica del modelo de la izquierda, que consiste en organizarse a través de partidos parlamentarios tradicionales, a nivel nacional y en algunas ciudades, que ha intentado introducir un ‘voucher’ o pagaré como sistema de pago alternativo para nóminas de funcionarios o acreedores públicos, aparte de la moneda local. Estas medidas se discutieron con Varoufakis durante el gobierno Syriza en 2015, con el gobierno actual de Italia (los mini-BoTs) y en algunos municipios en la península ibérica, como Barcelona y Madrid. Todos proyectos que nunca se concretaron y habrían sido igualmente proyectos estatales, funcionando principalmente como medio de pago por parte del estado. La referencia aquí, en línea con un pensamiento del pasado, es todavía el estado --que ganaría un poco de liquidez y autonomía del BCE y los mercados-- y no los individuos o las cooperativas.

Además, hay que distinguir entre dos situaciones: la de ser lo suficientemente fuerte para hacer cumplir lo que se desea y la de tener que lidiar con una  situación política pluralista y generalmente no favorable. Sería muy bonito simplemente decretar que haya un mundo más justo a partir de mañana, ojalá fuera tan sencillo! Pero la triste realidad es que la mayoría de la retórica radical contemporánea aun continua con un discurso de profetismo revolucionario, como si los recursos y el peso de vastas organizaciones políticas de trabajadores estuvieran detrás de él, mientras que la realidad es exactamente lo contrario, o sea que este peso más bien está al lado opuesto. Esto crea una larga desconexión entre las ideas radicales y los resultados, hecho que hoy es bastante evidente. Evitando todo eso, FairCoop introduce una nueva forma de organización que tiene en cuenta los profundos cambios estructurales introducidos en la era postmoderna: Internet y el Blockchain, y con este énfasis en la realidad reconoce su potencial para crecer y expandirse rápidamente. 

Todo eso podría llevarnos al siguiente punto crucial, o sea que lo de Arbúcies no tenga lugar en una gran capital, sino en una ciudad pequeña, y por tanto que su importancia sea igualmente periférica. Al contrario, otra vez, y opuesto al pensamiento radical clásico, que se basa en experiencia históricas de revoluciones centralizadas, como la de París (la Revolución Francesa del 1789) o la de San Petersburgo (Revolución Rusa del 1917), aquí se han afirmado nuevas condiciones históricas: una nueva era de regiones autónomas, acciones medioambientales, luchas locales, organizaciones horizontales, y una grande conectividad digital. Esta situación presenta más puntos en común con otras menos conocidas experiencias del pasado, como la del 1936 en Catalunya, junto con el experimento municipal socialista en Vienna después del 1918. También recordamos las luchas y formas de cooperación de los primeros movimiento de trabajadores en el siglo XIX, así como las experiencias que surgieron a partir de las ideas de Owen entre los trabajadores ingleses, o las de Proudhon y la importancia general dada a las sociedades cooperativas como base de soporte y fundación por parte de los sindicatos y de las primeras organizaciones políticas. En nuestros tiempos esto apunta a reconocer que las acciones en las metrópolis no son el único camino de acción para un cambio, ni un terreno tan efectivo para organizarse. Las nuevas tecnologías y las ideas horizontales nos permiten experimentar con nuevos modelos fuera de la concentración física de las grandes metrópolis.  Igualmente este nuevo enfoque necesita estar abierto a nuevas ideas que se construyen sobre viejas experiencias y que ahondan sus raíces en experimentos contemporáneos, como el Confederalismo Democrático de Rojava y las ideas de Municipalismo Libertario de Murray Bookchin (que también han inspirado las nuevas tesis ecologistas aplicadas en el norte de Siria).

En suma, fundamentalmente Arbúcies es un experimento que marca un paso importante en el camino del progreso de ambos FairCoop and Faircoin. Ahora el desafío será aplicar la lección aprendida para posteriormente difundir este modelo por todas partes: pequeñas localidades y pueblos en Cataluña y España, igual que en zonas de lucha como Rojava u otros lugares en el mundo donde se producen luchas locales y ambientales. 

 

Arbúcies INFO

Arbucies cartel

Arbúcies es un pueblo pequeño cercano a Girona situado en la comarca interior de La Selva, en Cataluña, con alrededor de 6.500 habitantes, incluidas algunas participantes de FairCoop, que presenta un ambiente animado en comparación con otras poblaciones del Mediterráneo. Desde el principio, un competente núcleo de la CIC (Cooperativa Integral Catalana) estuvo activo en este agradable lugar y a partir de él se creó el nodo local de La Selva, siendo uno de los primeros en formarse, con un rebost (un espacio para el suministro y el intercambio) que fue uno de los primeros en aceptar FairCoins dentro de la red de la CIC y un Punto de Intercambio (PoE) funcionando a diario desde 2015.

Sin embargo, las cosas pronto van a tomar un cariz muy innovador con la implementación de un proyecto piloto que consiste en aceptar FairCoins como medio de pago para algunos servicios municipales, y con el potencial de ampliar esta fructífera colaboración más adelante en el camino hacia la puesta en marcha de una economía circular realmente local con un enfoque digital. Así, para empezar se aceptará el FairCoin para el acceso recreativo a la piscina y para los cursos de formación ofrecidos por el centro deportivo local, además de que varias tiendas de la ciudad también permitirán pagos en FairCoin. Paralelamente, el Punto de Intercambio del Nodo de FairCoop de Catalunya, ubicado en Arbúcies, asesorará a las personas sobre las políticas y herramientas de FairCoin, con el propio ayuntamiento uniéndose al esfuerzo de hacer que las personas se acostumbren a la moneda digital.

Antes de que comenzara el proyecto piloto ya había establecimientos comerciales que aceptaban FairCoins y recientemente se abrieron más espacios de FairCoop, por no hablar del Día de la Cooperativa, promovido en colaboración con el ayuntamiento, con quien se llevó a cabo un diálogo con el apoyo de la ciudadanía hasta que se llegó a un acuerdo sobre la aceptación del FairCoin. El proyecto experimental se desarrollará de junio a octubre de 2018 y este importante logro es el resultado de una sólida presencia del Nodo de Catalunya FairCoop en el territorio y su arduo trabajo local, que continúa constantemente ya que las diferentes acciones mencionadas anteriormente despertaron el interés en los principios de FairCoop y en el uso del FairCoin.

Una vez que finalice la parte piloto del proyecto, ambas partes extraerán conclusiones y FairCoop hará un completo informe del resultado de este período de "prueba".

Finalmente, y lo más importante, individuos y colectivos de todo el mundo intentan hacer sus propios avances en una nueva vida de cooperación y existencia económica sostenible y justa: conseguir apartarse de un mundo que no se ajusta a sus ideales o deseos, y al mismo tiempo proporcionar un avanzado modelo inclusivopara una nueva sociedad construida dentro del caparazón de la vieja.

Esto, en pocas palabras, es el contexto político específico y más general de la nueva y emocionante aventura de la aceptación de FairCoin en Arbúcies, y de inmediato se sugiere como un modelo disponible para la reproducción en otros pequeños municipios en regiones políticamente comprometidas. Al emprender esta aventura, Arbúcies se ha destacado a la vanguardia de la digitalización de la vida económica, pero de una manera ecológica, políticamente radical y no especulativa.

 

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